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| Calle Alonso Cano en Madrid con basura acumulada. Agencia EFE |
Trece días ha durado esta huelga que ha llenado de basura las calles madrileñas, nuestros temas de conversación y toda la atención mediática, a nivel nacional e internacional. The Financial Times criticaba a Botella por tratar de “mantenerse al margen” del conflicto, el Wall Street Journal acogía el titular “La basura se acumula en Madrid” y también Le Monde se hacía eco de la noticia con un titular similar, “Madrid, inundado de basura”.
Esta huelga ha dado para mucho. Hasta el punto de que se plantearon soluciones alarmistas como sacar el ejercito a la calles para acabar con el problema. Y es que conforme han ido pasando los días y el reloj iba haciendo tic-tac, el problema era cada vez mayor. La alcaldesa de Madrid que al principio quiso mantenerse al margen del conflicto con unas declaraciones poco acertadas, tuvo que rectificar al verse perseguida por su gran bola de basura.
Ya se hacía algo normal caminar por las calles hedientas e ir esquivando montones de basura. Pero si de algo deben alegrarse los ciudadanos de Madrid no es de la limpieza de sus calles sino de los derechos que los trabajadores han conseguido mantener evitando el despedido de 1.163 trabajadores, como fue planteado en el ERE, y de evitar que sus salarios se viesen reducidos en un 43%.
Una huelga que da esperanza pues muestra que no todo está perdido.







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