Cuesta creer que el hecho
de que un ciudadano decida dejar de comer durante 40 días para
protestar, no sea sinónimo de noticia inmediata. Jorge
Arzuaga es un bilbaíno de 25 años que ha permanecido todo ese tiempo en huelga de hambre en la Puerta del Sol, bajo
la estatua de bronce de Carlos III, sin apenas ningún interés por los grandes medios. Con sus estudios
de Ingeniería de Caminos finalizados este año, se desplazó
hasta Madrid, iniciando el 12 de octubre un gran desafío.
Su protesta exigía la dimisión del Gobierno tanto por
fraude con respecto al programa que le llevó al poder, como
por corrupción. Nuestro
protagonista considera ampliamente demostrados y "evidentes los hechos que se
le imputan” al partido en el poder. En uno de los vídeos que
difundió para dar a conocer su ideario aseveraba valientemente
que el Partido Popular
se ha financiado de forma ilegal. Durante sus largos días de ayuno se ha reafirmado con rotundidad en este sentido,
declarando "que no somos tontos, que no somos idiotas, que
no se rían de nuestra inteligencia, porque quien es inocente -
asegura- no se esconde, ni se niega a dar explicaciones, y desde
luego no destruye información". Para
este joven la falta de legitimidad de la clase dirigente es una
realidad que siente como algo plenamente constatable, por eso insiste en
que "mintieron cuando dijeron que no subirían el IVA,
cuando aseguraron que no recortarían en sanidad y educación
y lo hicieron, o cuando afirmaron que no tocarían las
pensiones". Además Jorge
lamenta que prometieran que crearían empleo, habiendo crecido el número de desempleados en más de
un millón de personas desde el inicio de la legislatura.
Con respecto a esta forma de protesta tan
controvertida, el bilbaíno lo ve como una forma más
de reivindicación ante la situación que estamos
viviendo a nivel político y social en España. No
obstante, Jorge
es también consciente de que ha recibido algunas críticas
por aventurarse solo en esta iniciativa. Él ha respondido señalando que no busca ningún protagonismo con este gesto. No
piensa en si sus aspiraciones han de plantearse como una acción
individual o colectiva, sino como una vía más. “No
soy sólo yo. Somos un conjunto de personas reunidas que
estamos colaborando”–
ha remarcado.
De
hecho, a medida que pasaban los días ha habido varios jóvenes,
como Álex, Gisela o Frank y muchos otros que se le han unido,
tanto para debatir sus planteamiento, como para compartir la huelga
de hambre. Varios vecinos también han puesto buena parte de su
solidaridad para que no tuviera que dormir en la calle y contara con
un sitio donde poder asearse.
Sin
embargo, no puede evitar cierto desencanto en la mirada cuando se refiere a la situación de la izquierda y recuerda la
imposibilidad de que las aspiraciones iniciales del 15M- movimiento
del que fue parte- pudieran cristalizar en alguna alternativa
política de gobierno. Considera que es lógico que se
planteen muchas opciones, pero sabe que por ello
también hay una gran división, "mientras que
la derecha siempre actúa unida"
– subraya.
A
parte de ésto, también deja asomar su decepción
en relación a la actitud de la mayoría de los medios de
comunicación, algo que ha sentido como una censura por parte
de los poderes fácticos, una manera más de
silenciar el creciente descontento ciudadano, como
resaltaba en la declaración con la que el pasado día 21 de noviembre ponía fin a esta huelga de hambre. A pesar de
ello, Jorge y sus compañeros han sido fuertes y se han
mantenido firmes frente a numerosos intentos de desalojo por parte de
la Policía. Denuncian también que se les ha
amenazado incluso con multas por desobediencia civil, por no querer
retirar los carteles informativos sobre su causa. Sin embargo, este
joven no olvida a los que sí han estado cubriendo la noticia.
"Medios alternativos, como Periodismo Digno, estuvieron
acompañándome a través de toda esta lucha"
– recuerda.
Aunque
era consciente de que el Gobierno no iba a dimitir porque él
dejara de comer, sí que, haciendo balance, desea que al menos
su esfuerzo haya servido para alimentar la chispa que
consiga hacer reflexionar, sembrar en la conciencia de las personas
que han conocido esta causa una semilla de esperanza y la posibilidad
de cambio. Sabe que ha
conseguido una unión desde el corazón de
muchas personas, como él
lo define.
Después
de despedirse el 23 de noviembre de todos los que le han seguido y
apoyado en una emotiva concentración en la Puerta del Sol,
Jorge ha pasado unos días de descanso en Bilbao, pero este fin de semana ya ha vuelto a Madrid. Ahora tiene previstos varios proyectos de colaboración con diversas protestas contra los recortes, así como participar en una recogida solidaria
de alimentos y su posterior entrega a las familias que con más
urgencia lo necesiten.
Jorge seguirá con su lucha por despertar en nuestra sociedad la necesidad de transformar nuestra realidad, que implica una imprescindible participación e implicación política para que la cuidadanía recupere el protagonismo que merece. Parafraseando el lema que le ha acompañado durante todo este tiempo: lo que no sirve de nada es no hacer nada.
@ardeipalatnac






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