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1 de diciembre de 2013

Hambre de cambio


Cuesta creer que el hecho de que un ciudadano decida dejar de comer durante 40 días para protestar, no sea sinónimo de noticia inmediata. Jorge Arzuaga es un bilbaíno de 25 años que ha permanecido todo ese tiempo en huelga de hambre en la Puerta del Sol, bajo la estatua de bronce de Carlos III, sin apenas ningún interés por los grandes medios. Con sus estudios de Ingeniería de Caminos finalizados este año, se desplazó hasta Madrid, iniciando el 12 de octubre un gran desafío. Su protesta exigía la dimisión del Gobierno tanto por fraude con respecto al programa que le llevó al poder, como por corrupción. Nuestro protagonista considera ampliamente demostrados y "evidentes los hechos que se le imputan” al partido en el poder. En uno de los vídeos que difundió para dar a conocer su ideario aseveraba valientemente que el Partido Popular se ha financiado de forma ilegal. Durante sus largos días de ayuno se ha reafirmado con rotundidad en este sentido, declarando "que no somos tontos, que no somos idiotas, que no se rían de nuestra inteligencia, porque quien es inocente - asegura- no se esconde, ni se niega a dar explicaciones, y desde luego no destruye información". Para este joven la falta de legitimidad de la clase dirigente es una realidad que siente como algo plenamente constatable, por eso insiste en que "mintieron cuando dijeron que no subirían el IVA, cuando aseguraron que no recortarían en sanidad y educación y lo hicieron, o cuando afirmaron que no tocarían las pensiones". Además Jorge lamenta que prometieran que crearían empleo, habiendo crecido el número de desempleados en más de un millón de personas desde el inicio de la legislatura.

Con respecto a esta forma de protesta tan controvertida, el bilbaíno lo ve como una forma más de reivindicación ante la situación que estamos viviendo a nivel político y social en España. No obstante, Jorge es también consciente de que ha recibido algunas críticas por aventurarse solo en esta iniciativa. Él ha respondido señalando que no busca ningún protagonismo con este gesto. No piensa en si sus aspiraciones han de plantearse como una acción individual o colectiva, sino como una vía más. “No soy sólo yo. Somos un conjunto de personas reunidas que estamos colaborando”– ha remarcado.
 De hecho, a medida que pasaban los días ha habido varios jóvenes, como Álex, Gisela o Frank y muchos otros que se le han unido, tanto para debatir sus planteamiento, como para compartir la huelga de hambre. Varios vecinos también han puesto buena parte de su solidaridad para que no tuviera que dormir en la calle y contara con un sitio donde poder asearse.

Sin embargo, no puede evitar cierto desencanto en la mirada cuando se refiere a la situación de la izquierda y recuerda la imposibilidad de que las aspiraciones iniciales del 15M- movimiento del que fue parte- pudieran cristalizar en alguna alternativa política de gobierno. Considera que es lógico que se planteen muchas opciones, pero sabe que por ello también hay una gran división, "mientras que la derecha siempre actúa unida" – subraya.

A parte de ésto, también deja asomar su decepción en relación a la actitud de la mayoría de los medios de comunicación, algo que ha sentido como una censura por parte de los poderes fácticos, una manera más de silenciar el creciente descontento ciudadano, como resaltaba en la declaración con la que el pasado día 21 de noviembre ponía fin a esta huelga de hambre.  A pesar de ello, Jorge y sus compañeros han sido fuertes y se han mantenido firmes frente a numerosos intentos de desalojo por parte de la Policía. Denuncian también que se les ha amenazado incluso con multas por desobediencia civil, por no querer retirar los carteles informativos sobre su causa. Sin embargo, este joven no olvida a los que sí han estado cubriendo la noticia. "Medios alternativos, como Periodismo Digno, estuvieron acompañándome a través de toda esta lucha" – recuerda.

Aunque era consciente de que el Gobierno no iba a dimitir porque él dejara de comer, sí que, haciendo balance, desea que al menos su esfuerzo haya servido para alimentar la chispa que consiga hacer reflexionar, sembrar en la conciencia de las personas que han conocido esta causa una semilla de esperanza y la posibilidad de cambio. Sabe que ha conseguido una unión desde el corazón de muchas personas, como él lo define.

Después de despedirse el 23 de noviembre de todos los que le han seguido y apoyado en una emotiva concentración en la Puerta del Sol, Jorge ha pasado unos días de descanso en Bilbao, pero este fin de semana ya ha vuelto a Madrid. Ahora tiene previstos varios proyectos de colaboración con diversas protestas contra los recortes, así como participar en una recogida solidaria de alimentos y su posterior entrega a las familias que con más urgencia lo necesiten.

Jorge seguirá con su lucha por despertar en nuestra sociedad la necesidad de transformar nuestra realidad, que implica una imprescindible participación e implicación política para que la cuidadanía recupere el protagonismo que merece. Parafraseando el lema que le ha acompañado durante todo este tiempo: lo que no sirve de nada es no hacer nada.



@ardeipalatnac

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