Hoy, 1 de diciembre, se celebra el Día Mundial contra el Sida, fecha que se viene celebrando desde 1981 para conmemorar el primer diagnóstico de esta enfermedad. Desde los años ochenta han muerto más de 36 millones de personas debido a su pandemia y aunque los datos son positivos, pues en la última década han descendido los contagios en un 33%, nos encontramos en un mundo con dos caras y con dos situaciones totalmente distintas.
En los países de África Subsahariana, 7 de cada 10 personas están afectadas por esta enfermedad, es decir, más de 25 millones de personas. La cifra mundial de afectados por el VIH es de 35, 3 millones lo que nos aporta un dato alarmante si nos detenemos a pensar. Es una cifra muy exagerada y de total desequilibrio. 25 millones de afectados se encuentran en la zona del África Subsahariana, mientras que los otros 10,3 se encuentran repartidos por todo el mundo.
Esta desigualdad está acabando con zonas rurales y familias enteras según informa la ONU y la FAO (Organización para la alimentación y la agricultura de la ONU). El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, nos alerta de ello en su comunicado de este día.
Pero la situación es totalmente distinta en los países más desarrollados. El desarrollo, la ciencia y el conocimiento han sido claves para haber superado la barrera que todavía padecen en los países del África Subsahariana. El SIDA ha pasado de ser una enfermedad mortal a una enfermedad crónica. Esto supone que cualquier enfermo de VIH con antirretrovirales y cuidados paleativos puede hacer una vida normal lo que ha supuesto el descenso en los índices de mortalidad.
Los investigadores se encuentra en nueva etapa: la de descubrir la cura definitiva de esta enfermedad y la de mejorar la calidad de vida de los enfermos, pues muchos de ellos sufren polipatologías, es decir, combinan multitud de enfermedades que les hace envejecer antes que al resto de la población.
La inversión en innovación e investigación es un factor clave para no vivir un retroceso. Como dice el Secretario General de la ONU todavía queda mucho por hacer para tener un futuro libre de SIDA, de cero contagios y solo se conseguirá a través del compromiso, la innovación y las investigaciones científicas.






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