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18 de enero de 2014

Los niños del comedor

La pobreza no es exclusiva de los adultos, también tiene un rostro infantil. Y es una cara difícil de afrontar.  Para paliar en parte los estragos originados por la difícil situación económica que atravesamos, varias ONG´s han puesto en marcha planes de ayuda como el refuerzo de los bancos de alimentos, los comedores sociales para niños y los servicios de apoyo escolar. Nos enfrentamos a nuevos escenarios de marginación social para estos menores que implican malnutrición, desescolarización y dificultades de acceso a la sanidad pública.

Mientras que Elena Alonso, la directora de proyectos sociales de Mensajerosde la Paz, trabaja con varios voluntarios de forma aparentemente desajustada en el barrio de La Latina, los teléfonos no dejan de sonar. Esta mañana el camión que ha de abastecer el almacén de alimentos llega con retraso y aún quedan multitud de detalles que cerrar para la apertura de tres nuevos comedores, dos de ellos infantiles, que empezarán a funcionar en el transcurso del mes de enero. Para entonces 250 menores se beneficiarán diariamente de los servicios de comida, merienda y apoyo escolar que ofrece la organización.

 Los requisitos para acceder a becas de comedor se han endurecido tanto que es casi imposible poder beneficiarse. Desde 2011, sólo en Madrid, en torno a 70 mil niños han perdido las becas del comedor por los recortes, y para muchos era la única comida consistente que probaban en todo el día. Las cifras contempladas en los presupuestos autonómicos son prueba de la gélida indiferencia que el gobierno regional ha manifestado ante este drama. El número de becados ha pasado de 120 mil a 50 mil en tan sólo dos años, lo que supone una bajada cercana al 60%. A ésto hay que sumar la reducción del número de beneficiarios de la gratuidad completa (menores en situación de acogimiento, aquellos cuyas madres sean víctimas de violencia de género y los que estudian en un municipio diferente al de su lugar de residencia). Mientras que en 2011 8.688 se vieron exentos de pagar el importe del menú escolar, en 2013 el número bajó a 6.130, lo que implica casi un 30% menos. Las clases medias y bajas no sólo han perdido capacidad adquisitiva y puestos de trabajo, también se les ha despojado de buena parte de la cobertura social de la que venían disfrutando, precisamente en un momento de máxima vulnerabilidad. Y todo ello está afectando a sus hijos.


Enfrentarse a los 30 niños que acuden al comedor de Mensajeros de la Paz es una tarea mucho más difícil que la de los insensibles cálculos presupuestarios. Es la complicación de dar normalidad a una situación que no la tiene: menores sin recursos que se ven obligados a acudir a la beneficencia, ante el absoluto abandono de los poderes públicos. 

Los voluntarios llegan antes de las 18:30h para ir preparando los servicios de las mesas. A las siete en punto acceden los menores de entre 2 y 14 años. Irrumpen en la sala con un ejército de manos agitadas, pero en perfecto orden, tal y como señalan las normas, que también obligan a avisar de las ausencias y a indicar las alergias alimenticias que puedan padecer los niños. Rápidamente ocupan sus asientos, mientras que una suerte de risas empieza a bailar entre el humeante rastro que dibujan los platos de sopa de letras. Una vez que han terminado también con el guiso de carne y la fruta, las sobras de la merienda no se desperdician. Antes de despedir a los niños, son cuidadosamente depositadas en tarteras que se entregan a los padres.


El informe de Unicef, El impacto de la crisis en los niños, ya alertaba de que las administraciones habían incluido como medida de reducción del déficit público la supresión de ayudas a las familias. Las consecuencias de la crisis económica que ha provocado que el número de hogares con todos sus miembros adultos en paro crezca un 120% entre 2007 y 2010, se ha traducido en un empeoramiento de las condiciones de vida y de la calidad de la alimentación en los hogares, afectando también a la educación y dificultando en muchos casos el costear tratamientos médicos no incluidos en el sistema público.


Los más pequeños terminan percibiendo y, en ocasiones, sufriendo el incremento de estrés de los adultos y muchos pueden llegar a sentirse culpables de la situación creada, lo que afecta a su rendimiento escolar. La organización también denuncia que una buena parte de la deuda contraída a altos intereses repercute en cada niño que nace en este momento en España, haciendo que lleguen a este mundo con una cantidad pendiente de unos 15.570 euros.

De este modo, en los dos últimos años los niños han pasado a encabezar el grupo de edad que es más pobre, superando al de los mayores de 65 años. Para que la pobreza deje de tener el rostro de un niño, Unicef reclama al Gobierno que ponga a los niños y a sus familias en el núcleo de las decisiones políticas para que pasen de ser un colectivo invisible a un colectivo con futuro. Los costes de no actuar ahora, no solo afectan a los niños y a las familias más vulnerables de forma inmediata, sino que comprometen el crecimiento y el bienestar de toda la sociedad a medio y largo plazo.



Gamonalía




El nuevo bulevar que ha levantado la ira de los vecinos de un pueblo de Burgos está suspendido.

Las manifestaciones han conseguido la paralización de las obras. A mí qué queréis que os diga, pero se me pone la piel de gallina al observar lo que consigue un pueblo unido por una causa común entonando al unísono cánticos que llegan a escucharse hasta en el cielo.

Este luchar por nuestros derechos, nuestros barrios y vecinos ya es el pan nuestro de cada día en España.


El cabreo y la desesperación nos arrastran a salir a la calle y a hacer noche a la intemperie ( y da igual que el cielo truene y tengas el frio metido en los huesos) si con ello podemos evitar una reforma educativa jerárquica, la privatización de hospitales públicos, la retrógrada ley del aborto y por qué no, también la construcción de un bulevar en un pueblo de Burgos que ha llegado a abrir los informativos del día.



Al ver las imágenes de los vecinos de Gamonal se me vienen a la cabeza otras imágenes de grandes manifestaciones y protestas que ya son símbolos del pueblo español: las manifestaciones contra la guerra de Irak, el atentado del 11M ,protestas contra el sistema democrático: “ Democracia Real Ya” y otras muchas que ya son una huella indeleble en el recuerdo de todos.


Ya ni siquiera podemos expresar nuestro cabreo sin que nos salga caro, ya se encarga de disuadirnos de quejarnos y mostrar nuestro desacuerdo la nueva ley de seguridad ciudadana que impone multas escandalosas si levantas la voz un poco más de lo políticamente correcto. No lo hagas, pues la derecha lo tildará de violencia y atentado contra la Democracia, te llamará bestia y pedirá tu encerramiento en una jaula cual fiera indomable.



Resulta paradójico (o quizás acostumbrados a ello, ya no) el hecho de que haya déficit económico para las necesidades más básicas del pueblo, pero se disponga de más de ocho millones de euros para comprar cemento y hormigón para construir un bulevar, cuando digo bulevar léase: ampliación del edificio de ayuntamientos, monumentos en plazas y parques y otros derroches varios que han fomentado el endeudamiento de decenas de municipios que ahora tienen la soga al cuello y recortan en las fiestas patronales, en la oferta de cursos para la tercera edad y un largo etcétera de eventos y oportunidades que ya no existen.
Aunque no en la construcción de casinos y bulevares, no, en eso no.

6 de enero de 2014

Veinte años de retroceso

En pleno siglo XXI, cuando todo son avances en Europa, todos o casi todos los países velan por su Estado del Bienestar, una vez mas España hace alarde de su marca “Spain is diferent” y retrocede al menos veinte años, con el proyecto de ley del aborto que presentó el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón (al que por cierto en Europa solo apoya Le Pen), que liquida la ley de plazos aprobada en 2010 y perfila una regulación más restrictiva que la ley de supuestos de 1985. Es un bochorno que España tenga que tener un debate como este en estos momentos en los que otros temas, tienen muchísima más importancia. Con la ley de plazos de 2010 ninguna mujer estaba obligada a abortar, era un derecho que estaba ahí y si querías, podías hacer uso de él. Sin embargo con esta nueva ley, muchas mujeres estarán obligadas a traer niños que no tienen culpa de nada al mundo. Es increíble que solo se permita interrumpir el embarazo en caso de violación, grave peligro para la salud física o psíquica de la madre o en caso de que el feto sufra una anomalía incompatible con la vida.

Por culpa de un Gobierno autoritario, casi dictatorial y sumiso a la Iglesia católica, en España, en el mejor de los casos, para ejercer el derecho de abortar, las mujeres con recursos podrán ir a otros países, pero las que no tengan dinero se verán obligadas a ir a clínicas clandestinas que tienen mucho riesgo y son inseguras para la salud de la mujer como hacían en los años 70. Por eso esta ley, además de innecesaria, es discriminatoria.

Y es que ya es bastante complicado estar en esa situación, a la que se puede llegar no solo por descuidos o irresponsabilidad, sino porque falle el método anticonceptivo, como para que encima lo compliquen más. Esa situación no es fácil para nadie. ¿Por qué el Estado tiene que obligar a traer a una persona al mundo? ¿Qué pasa si a la mujer o incluso a su pareja no pueden ser padres en estos momentos? Tienen derecho a decidir sin que nadie, ni un psicólogo, ni un medico, ni un juez me lo imponga. Y sobre todo una mujer tiene derecho a ser madre cuando ella lo decida.

Muchos me tacharían de egoísta por abortar, pero ¿no sería más egoísta tener un hijo que antes de nacer ya está destinado a no llevar una vida como la que se merece? Me pregunto si yo, una estudiante de 23 años me quedase embarazada, qué tipo de vida tendría ese niño que me condicionaría el resto de mi vida. Sin un trabajo, sin pareja estable, sin un hogar creado, sin haber terminado de formarme como persona, y sobre todo sin haber vivido lo que me toca vivir.  ¿Me ofrecería ayuda el gobierno para cuidarlo? ¿Y si nace con alguna discapacidad, recibiría toda la ayuda necesaria? Creo que es ese caso sería mucho mejor evitar esos malos tragos e interrumpir el embarazo de un embrión, porque eso es lo que es. 

Evidentemente no he experimentado eso de ser madre, pero sí que he visto a familiares traer hijos deseados al mundo, hijos a los que pueden dar una vida digna y cuidar de forma inteligente y puedo asegurar que es lo más bonito que hay en la vida. Una experiencia increíble y llena de cosas buenas. Me encantan los niños, les adoro y por supuesto algún día quiero ser madre, una de mis prioridades en la vida. Pero todo a su tiempo. Todo con plena conciencia de querer experimentar la maternidad.


5 de enero de 2014

De aquella liberalización, este tarifazo

Para empezar con buen pie el año nos enfrentamos a una nueva reforma tramitada por el Parlamento en la que nos suben de forma escandalosa el recibo de la luz en un 11'5%: una subida que seguirá aumentando en el segundo trimestre. ¡Cómo si con esta medida fueramos a acabar de una vez con la pesadilla del déficit!.

A raíz de esta subida están saliendo a relucir los desorbitados beneficios que obtienen las grandes empresas eléctricas en parte gracias a que los ciudadanos y el Estado nos hacemos cargo de los costes de generación de la energía.

Ésta cuestión estaba provocando el deterioro de la imagen de las grandes compañías por lo que rápidamente el lobby eléctrico ha reaccionado con campañas explicativas sobre cómo se distribuye lo que nos clavan en el recibo de la luz. Explicaciones cargadas de tecnicismos y palabrejas que lejos de dar una explicación clara y entendible por todos, llevan al ciudadano a perderse en un lenguaje de tecnócratas.

El subidón de la tarifa eléctrica ha provocado también las críticas de la sociedad hacia el sistema impositivo que tenemos que carga con abusivos impuestos aquellos productos de primera necesidad y que sangra igualmente a multimillonarios y a mileuristas debido a los malditos impuestos indirectos.

El beneficio de las eléctricas se debe a que el famoso déficit tarifario (diferencia entre lo que cuesta producir un kilovatio y lo que se cobra) es avalado por el Estado.
Es necesario hacer hincapié para reflexión de los clientes en que el coste establecido por kilovatio es sospechosamente alto y más elevado que en la mayoría de nuestros vecinos países europeos lo que hace que nuestras tarifas domésticas sean de las más altas de Europa.

Para ponernos en antecedentes e ir al origen de toda esta problemática debemos remontarnos al gobierno del señor Aznar cuando estaba de vicepresidente económico Rodrigo Rato, fue en esta época cuando se produjo la liberalización del mercado eléctrico español que a día de hoy podemos calificar como una auténtica venta de humo por parte del gobierno que auguraba que la tarifa eléctrica se reduciría a consecuencia del aumento de la competencia entre empresas del sector. Lo que desencadenó esta medida fue una subida de más del 80% del recibo de la luz en menos de una década y una enorme deuda que ahora solventamos los contribuyentes.

El beneficio de las eléctricas se debe también al dinero que han recibido de las arcas públicas: unos 12000 millones de euros para cubrir unos llamados “Costes de transición a la competencia”: costes que luego se descubrió que se cubrían generosamente con los precios de mercado que tenían fijados las grandes compañías. De ese dinero nunca más se sabió nada porque no fue reembolsado.

En los últimos cinco años el Estado ha abonado más de 15000 millones de euros en subvenciones y retribuciones en concepto de “extrapeninsulares, interrumpibilidad” váyase a saber usted qué es eso. Además de otros 14000 millones de euros de ganancias extraordinarias procedentes de la diferencia entre el coste de producción de la energía y su precio en el mercado.
A pesar de todos estos ingresos obtenidos por las eléctricas, las cuentas dan como resultado que los españoles debemos aún unos 26000 millones a las eléctricas, hecho que explica por qué España está a la cola de Europa según el informe PISA en matemáticas.

Sin que parezca que se inventan el resultado, este lo atribuyen al déficit anual que se suponen que tienen las eléctricas, es decir, que cobran por debajo de sus costes. Además se cuelan un par de variables como la denominada “ interrumpibilidad”: unos 700 millones que reciben las cuatro grandes compañías de un presunto servicio de supresión de su actividad en caso de necesidad ( que no se produce nunca).

Debemos matizar que la reforma planteada en el Parlamento se propuso al mismo tiempo que Izquierda Plural tramitaba en el Congreso una medida legislativa para reducir la pobreza energética en la que se prohibía a las eléctricas cortar el suministro de la luz en invierno a las familias que por motivos económicos no podían hacer frente a los recibos.

Ya vemos que al gobierno y a las eléctricas les salen las cuentas cuando quieren.
 
 
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