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6 de enero de 2014

Veinte años de retroceso

En pleno siglo XXI, cuando todo son avances en Europa, todos o casi todos los países velan por su Estado del Bienestar, una vez mas España hace alarde de su marca “Spain is diferent” y retrocede al menos veinte años, con el proyecto de ley del aborto que presentó el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón (al que por cierto en Europa solo apoya Le Pen), que liquida la ley de plazos aprobada en 2010 y perfila una regulación más restrictiva que la ley de supuestos de 1985. Es un bochorno que España tenga que tener un debate como este en estos momentos en los que otros temas, tienen muchísima más importancia. Con la ley de plazos de 2010 ninguna mujer estaba obligada a abortar, era un derecho que estaba ahí y si querías, podías hacer uso de él. Sin embargo con esta nueva ley, muchas mujeres estarán obligadas a traer niños que no tienen culpa de nada al mundo. Es increíble que solo se permita interrumpir el embarazo en caso de violación, grave peligro para la salud física o psíquica de la madre o en caso de que el feto sufra una anomalía incompatible con la vida.

Por culpa de un Gobierno autoritario, casi dictatorial y sumiso a la Iglesia católica, en España, en el mejor de los casos, para ejercer el derecho de abortar, las mujeres con recursos podrán ir a otros países, pero las que no tengan dinero se verán obligadas a ir a clínicas clandestinas que tienen mucho riesgo y son inseguras para la salud de la mujer como hacían en los años 70. Por eso esta ley, además de innecesaria, es discriminatoria.

Y es que ya es bastante complicado estar en esa situación, a la que se puede llegar no solo por descuidos o irresponsabilidad, sino porque falle el método anticonceptivo, como para que encima lo compliquen más. Esa situación no es fácil para nadie. ¿Por qué el Estado tiene que obligar a traer a una persona al mundo? ¿Qué pasa si a la mujer o incluso a su pareja no pueden ser padres en estos momentos? Tienen derecho a decidir sin que nadie, ni un psicólogo, ni un medico, ni un juez me lo imponga. Y sobre todo una mujer tiene derecho a ser madre cuando ella lo decida.

Muchos me tacharían de egoísta por abortar, pero ¿no sería más egoísta tener un hijo que antes de nacer ya está destinado a no llevar una vida como la que se merece? Me pregunto si yo, una estudiante de 23 años me quedase embarazada, qué tipo de vida tendría ese niño que me condicionaría el resto de mi vida. Sin un trabajo, sin pareja estable, sin un hogar creado, sin haber terminado de formarme como persona, y sobre todo sin haber vivido lo que me toca vivir.  ¿Me ofrecería ayuda el gobierno para cuidarlo? ¿Y si nace con alguna discapacidad, recibiría toda la ayuda necesaria? Creo que es ese caso sería mucho mejor evitar esos malos tragos e interrumpir el embarazo de un embrión, porque eso es lo que es. 

Evidentemente no he experimentado eso de ser madre, pero sí que he visto a familiares traer hijos deseados al mundo, hijos a los que pueden dar una vida digna y cuidar de forma inteligente y puedo asegurar que es lo más bonito que hay en la vida. Una experiencia increíble y llena de cosas buenas. Me encantan los niños, les adoro y por supuesto algún día quiero ser madre, una de mis prioridades en la vida. Pero todo a su tiempo. Todo con plena conciencia de querer experimentar la maternidad.


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