En pleno siglo XXI, cuando todo
son avances en Europa, todos o casi todos los países velan por su Estado del
Bienestar, una vez mas España hace alarde de su marca “Spain is diferent” y
retrocede al menos veinte años, con el proyecto de ley del aborto que presentó el
ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón (al que por cierto en Europa solo
apoya Le Pen), que liquida la ley de plazos aprobada en 2010 y perfila una
regulación más restrictiva que la ley de supuestos de 1985. Es un bochorno que
España tenga que tener un debate como este en estos momentos en los que otros
temas, tienen muchísima más importancia. Con la ley de plazos de 2010 ninguna
mujer estaba obligada a abortar, era un derecho que estaba ahí y si querías, podías
hacer uso de él. Sin embargo con esta nueva ley, muchas mujeres estarán
obligadas a traer niños que no tienen culpa de nada al mundo. Es increíble que
solo se permita interrumpir el
embarazo en caso de violación, grave peligro para la salud física o psíquica de
la madre o en caso de que el feto sufra una anomalía incompatible con la vida.
Por culpa de un Gobierno autoritario, casi
dictatorial y sumiso a la Iglesia católica, en España, en el mejor de los
casos, para ejercer el derecho de abortar, las mujeres con recursos podrán ir a
otros países, pero las que no tengan dinero se verán obligadas a ir a clínicas
clandestinas que tienen mucho riesgo y son inseguras para la salud de la mujer
como hacían en los años 70. Por eso esta ley, además de innecesaria, es discriminatoria.
Y es que ya es bastante complicado estar en
esa situación, a la que se puede llegar no solo por descuidos o
irresponsabilidad, sino porque falle el método anticonceptivo, como para que
encima lo compliquen más. Esa situación no es fácil para nadie. ¿Por qué el
Estado tiene que obligar a traer a una persona al mundo? ¿Qué pasa si a la mujer o incluso a su pareja no pueden ser padres en estos momentos? Tienen derecho a decidir sin que nadie, ni
un psicólogo, ni un medico, ni un juez me lo imponga. Y sobre todo una mujer tiene derecho
a ser madre cuando ella lo decida.
Muchos me tacharían de egoísta por abortar,
pero ¿no sería más egoísta tener un hijo que antes de nacer ya está destinado a
no llevar una vida como la que se merece? Me pregunto si yo, una estudiante de 23
años me quedase embarazada, qué tipo de vida tendría ese niño que me
condicionaría el resto de mi vida. Sin un trabajo, sin pareja estable, sin un
hogar creado, sin haber terminado de formarme como persona, y sobre todo sin
haber vivido lo que me toca vivir. ¿Me
ofrecería ayuda el gobierno para cuidarlo? ¿Y si nace con alguna discapacidad,
recibiría toda la ayuda necesaria? Creo que es ese caso sería mucho mejor
evitar esos malos tragos e interrumpir el embarazo de un embrión, porque eso es
lo que es.
Evidentemente no he experimentado eso de ser madre, pero sí que he
visto a familiares traer hijos deseados al mundo, hijos a los que pueden dar
una vida digna y cuidar de forma inteligente y puedo asegurar que es lo más
bonito que hay en la vida. Una experiencia increíble y llena de cosas buenas.
Me encantan los niños, les adoro y por supuesto algún día quiero ser madre, una
de mis prioridades en la vida. Pero todo a su tiempo. Todo con plena conciencia
de querer experimentar la maternidad.







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