Para
empezar con buen pie el año nos enfrentamos a una nueva reforma
tramitada por el Parlamento en la que nos suben de forma escandalosa
el recibo de la luz en un 11'5%: una subida que seguirá aumentando
en el segundo trimestre. ¡Cómo si con esta medida fueramos a acabar
de una vez con la pesadilla del déficit!.
A
raíz de esta subida están saliendo a relucir los desorbitados
beneficios que obtienen las grandes empresas eléctricas en parte
gracias a que los ciudadanos y el Estado nos hacemos cargo de los
costes de generación de la energía.
Ésta
cuestión estaba provocando el deterioro de la imagen de las grandes
compañías por lo que rápidamente el lobby eléctrico ha
reaccionado con campañas explicativas sobre cómo se distribuye lo
que nos clavan en el recibo de la luz. Explicaciones cargadas de
tecnicismos y palabrejas que lejos de dar una explicación clara y
entendible por todos, llevan al ciudadano a perderse en un lenguaje
de tecnócratas.
El subidón de la tarifa eléctrica ha provocado también las críticas de la sociedad hacia el
sistema impositivo que tenemos que carga con abusivos impuestos
aquellos productos de primera necesidad y que sangra igualmente a
multimillonarios y a mileuristas debido a los malditos impuestos
indirectos.
El
beneficio de las eléctricas se debe a que el famoso déficit
tarifario (diferencia entre lo que cuesta producir un kilovatio y lo
que se cobra) es avalado por el Estado.
Es
necesario hacer hincapié para reflexión de los clientes en que el
coste establecido por kilovatio es sospechosamente alto y más
elevado que en la mayoría de nuestros vecinos países europeos lo
que hace que nuestras tarifas domésticas sean de las más altas de
Europa.
Para
ponernos en antecedentes e ir al origen de toda esta problemática
debemos remontarnos al gobierno del señor Aznar cuando estaba de
vicepresidente económico Rodrigo Rato, fue en esta época cuando se
produjo la liberalización del mercado eléctrico español que a día
de hoy podemos calificar como una auténtica venta de humo por parte
del gobierno que auguraba que la tarifa eléctrica se reduciría a
consecuencia del aumento de la competencia entre empresas del sector.
Lo que desencadenó esta medida fue una subida de más del 80% del
recibo de la luz en menos de una década y una enorme deuda que ahora
solventamos los contribuyentes.
El
beneficio de las eléctricas se debe también al dinero que han
recibido de las arcas públicas: unos 12000 millones de euros para
cubrir unos llamados “Costes de transición a la competencia”:
costes que luego se descubrió que se cubrían generosamente con los
precios de mercado que tenían fijados las grandes compañías. De
ese dinero nunca más se sabió nada porque no fue reembolsado.
En
los últimos cinco años el Estado ha abonado más de 15000 millones
de euros en subvenciones y retribuciones en concepto de
“extrapeninsulares,
interrumpibilidad” váyase a saber usted qué es eso. Además de
otros 14000 millones de euros de ganancias extraordinarias
procedentes de la diferencia entre el coste de producción de la
energía y su precio en el mercado.
A
pesar de todos estos ingresos obtenidos por las eléctricas, las
cuentas dan como resultado que los españoles debemos aún unos 26000
millones a las eléctricas, hecho que explica por qué España está
a la cola de Europa según el informe PISA en matemáticas.
Sin
que parezca que se inventan el resultado, este lo atribuyen al
déficit anual que se suponen que tienen las eléctricas, es decir,
que cobran por debajo de sus costes. Además se cuelan un par de
variables como la denominada “ interrumpibilidad”: unos 700
millones que reciben las cuatro grandes compañías de un presunto
servicio
de supresión de su actividad en caso de necesidad ( que no se
produce nunca).
Debemos
matizar que la reforma planteada en el Parlamento se propuso al mismo
tiempo que Izquierda Plural tramitaba en el Congreso una medida
legislativa para reducir la pobreza energética en la que se prohibía
a las eléctricas cortar el suministro de la luz en invierno a las
familias que por motivos económicos no podían hacer frente a los
recibos.
Ya
vemos que al gobierno y a las eléctricas les salen las cuentas cuando quieren.