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8 de diciembre de 2013

Cómo hemos cambiado

¿Se han parado a pensar cómo han cambiado los medios de comunicación en los últimos años?¿Qué pensarían mis abuelos si hace 50 años se hubiera podido enviar una carta de recepción instantánea? Seguro que el fantástico género epistolar no hubiera existido ¿Y realizar una llamada de teléfono con un móvil,  desde cualquier ubicación, poder leer prensa al minuto a través de una maquina llamada ordenador, ver no sólo un canal en televisión, sino cientos, escuchar todos los programas de radio del mundo o navegar por el conocimiento a través de Internet?

Hace muy poco tiempo las noticias de los periódicos ya eran viejas antes de llegar a las rotativas. Nos enterábamos de cosas que habían pasado hace días. Ahora nos ponemos nerviosos si no podemos saber lo que está ocurriendo en el presente más inmediato, y preguntamos ni no hay una imagen o una secuencia de vídeo de cualquier noticia de actualidad. Tenemos al alcance las 24 horas del día la edición digital.

“Digital”,  otra de las nuevas palabras que se han incorporado al lenguaje cotidiano, y que hace poco tiempo sólo servían para describir lo que se  hacía con un dedo. Por cierto,  ¿desaparecerá en algún momento el papel para ser sustituido por las “tablet” digitales? Algunos analistas creen que es cuestión de meses,  y otros creen que el papel seguirá entre nosotros para siempre.

En poco tiempo, los medios han cambiado de manera vertiginosa. La tecnología ha supuesto una revolución absoluta. Han aparecido redes sociales como Facebook o Twitter, donde ya se hace verdadero periodismo. Plasmar lo que quieres decir en 140 caracteres es todo un reto. Twitter es ideal para aquellos que quieren conocer retazos de la actualidad en cada instante.

¿Será verdad que los periódicos se convertirán en productos para las élites, para aquellos que estén dispuestos a pagar 3€ por un montón de hojas de papel impreso? ¿ Quedarán sólo para los que para los que realmente quieran ser los mejor informados, los que busquen estadísticas, opinión, análisis,  reportajes...?  El tiempo nos lo dirá, aunque todo me lleva a pensar que el periódico impreso, tal y como lo conocemos, no morirá.

Cuando apareció la radio se pensó que la prensa escrita desaparecería. Pero no fue así. Lo mismo pasó cuando apareció esa “caja tonta” que conocemos como televisor. Y nada de eso ha ocurrido. Son medios que conviven y se complementan a la perfección.

Lo importante realmente es poder elegir en cada momento el medio que mejor se adapta a nuestros intereses, sin minusvalorar, por supuesto,  un medio de comunicación tan potente como Internet 2.0, en el que todos podemos estar conectados. Me gustaría saber cómo nos llegará la información dentro de 50 años a nosotros, a la generación que hemos nacido y nos hemos criado con Internet 2.0 y la telefonía móvil  ¿Será un cambio tan brusco como el que ahora estamos viviendo, o ya está todo inventado?

Esperemos que lo que no cambie, al menos, se la esencia del oficio: proporcionar información veraz a los ciudadanos. 

3 de diciembre de 2013

Informe Pisa: los últimos de la clase


A España le siguen quedando asignaturas pendientes, así lo ha dictaminado el informe PISA, el cuál nos sigue sacando los colores sitúando a nuestro país por debajo de la media de la OCDE en matemáticas, comprensión lectora y ciencias.

Obtenemos un resultado penoso en la prueba internacional que evalúa el rendimiento de nuestros quinceañeros, algo que no resultaba difícil de augurar si tenemos en cuenta que la 'Ley Wert', también llamada “Ley para la la Mejora de la Calidad Educativa” es la séptima que contamos en 35 años. Y vamos a por la octava, ya que la oposición pretende derogarla en cuanto ponga un pie en el poder.
Es difícil que España escale puestos en el ranking si cada vez que cambiamos de partido al frente del gobierno se modifica la ley educativa vigente.

Este constante goteo de leyes -LODE, LOGSE, LOCE, LOE y LOMCE- se debe a que nuestros políticos han sido incapaces de dejar de lado sus absurdas guerrillas y llegar a un acuerdo nacional para alcanzar el bien común y poner fín a unos resultados que dejen a España ante Europa como la peor de la clase.

Todavía recuerdo cuando terminé mis estudios de bachiller y tuve que presentarme a selectividad sintiéndome como un verdadero conejillo de indias ya que pasabamos de la LOGSE a la LOE y se cambiaba (sin apenas ningún tipo de información) de cabo a rabo la estructura y el enfoque del examen que iba a determinar que entraramos a la carrera a la que aspirabamos.

Ahora tenemos una Ley Wert que ha conseguido aumentar la falta de equidad ya que por primera vez con el informe PISA se identifican resultados dispares entre comunidades y dentro de los centros que encuentran su explicación en las desigualdades socieconómicas existentes.
Una ley que además se encariña con los centros concertados y le toma manía a los públicos, una ley que apoya la insensata idea de separar a alumnos por sexos, en fín, un despropósito de ley que de ninguna manera ha logrado que España supere, aunque sea raspando, la prueba PISA.

Lejos de creer que los resultados del informe internacional se deben a la falta de motivación del alumnado por el esfuerzo, por el sentido de la responsabilidad, del trabajo personal y su reconocimiento, considero que los redultados obedecen más a una cuestión de “cambio de ley y tiro porque me toca” y a los constantes recortes en educación que dejan tiritando a los centros públicos.
Con este tipo de medidas no es de extrañar que los jóvenes accedan a la universidad y al mercado laboral con una base académica mediocre.

1 de diciembre de 2013

Día Mundial contra el SIDA


Hoy, 1 de diciembre, se celebra el Día Mundial contra el Sida, fecha que se viene celebrando desde 1981 para conmemorar el primer diagnóstico de esta enfermedad. Desde los años ochenta han muerto más de 36 millones de personas debido a su pandemia y aunque los datos son positivos, pues en la última década han descendido los contagios en un 33%,  nos encontramos en un mundo con dos caras y con dos situaciones totalmente distintas. 

En los países de África Subsahariana, 7 de cada 10 personas están afectadas por esta enfermedad, es decir, más de 25 millones de personas. La cifra mundial de afectados por el VIH es de 35, 3 millones lo que nos aporta un dato alarmante si nos detenemos a pensar. Es una cifra muy exagerada y de total desequilibrio. 25 millones de afectados se encuentran en la zona del África Subsahariana, mientras que los otros 10,3 se encuentran repartidos por todo el mundo. 

Esta desigualdad está acabando con zonas rurales y familias enteras según informa la ONU y la FAO (Organización para la alimentación y la agricultura de la ONU). El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, nos alerta de ello en su comunicado de este día.

Pero la situación es totalmente distinta en los países más desarrollados. El desarrollo, la ciencia y el conocimiento han sido claves para haber superado la barrera que todavía padecen en los países del África Subsahariana. El SIDA ha pasado de ser una enfermedad mortal a una enfermedad crónica. Esto supone que cualquier enfermo de VIH con antirretrovirales y cuidados paleativos puede hacer una vida normal lo que ha supuesto el descenso en los índices de mortalidad. 

Los investigadores se encuentra en nueva etapa: la de descubrir la cura definitiva de esta enfermedad y la de mejorar la calidad de vida de los enfermos, pues muchos de ellos sufren polipatologías, es decir, combinan multitud de enfermedades que les hace envejecer antes que al resto de la población. 

La inversión en innovación e investigación es un factor clave para no vivir un retroceso. Como dice el Secretario General de la ONU todavía queda mucho por hacer para tener un futuro libre de SIDA, de cero contagios y solo se conseguirá a través del compromiso, la innovación y las investigaciones científicas. 


Hambre de cambio


Cuesta creer que el hecho de que un ciudadano decida dejar de comer durante 40 días para protestar, no sea sinónimo de noticia inmediata. Jorge Arzuaga es un bilbaíno de 25 años que ha permanecido todo ese tiempo en huelga de hambre en la Puerta del Sol, bajo la estatua de bronce de Carlos III, sin apenas ningún interés por los grandes medios. Con sus estudios de Ingeniería de Caminos finalizados este año, se desplazó hasta Madrid, iniciando el 12 de octubre un gran desafío. Su protesta exigía la dimisión del Gobierno tanto por fraude con respecto al programa que le llevó al poder, como por corrupción. Nuestro protagonista considera ampliamente demostrados y "evidentes los hechos que se le imputan” al partido en el poder. En uno de los vídeos que difundió para dar a conocer su ideario aseveraba valientemente que el Partido Popular se ha financiado de forma ilegal. Durante sus largos días de ayuno se ha reafirmado con rotundidad en este sentido, declarando "que no somos tontos, que no somos idiotas, que no se rían de nuestra inteligencia, porque quien es inocente - asegura- no se esconde, ni se niega a dar explicaciones, y desde luego no destruye información". Para este joven la falta de legitimidad de la clase dirigente es una realidad que siente como algo plenamente constatable, por eso insiste en que "mintieron cuando dijeron que no subirían el IVA, cuando aseguraron que no recortarían en sanidad y educación y lo hicieron, o cuando afirmaron que no tocarían las pensiones". Además Jorge lamenta que prometieran que crearían empleo, habiendo crecido el número de desempleados en más de un millón de personas desde el inicio de la legislatura.

Con respecto a esta forma de protesta tan controvertida, el bilbaíno lo ve como una forma más de reivindicación ante la situación que estamos viviendo a nivel político y social en España. No obstante, Jorge es también consciente de que ha recibido algunas críticas por aventurarse solo en esta iniciativa. Él ha respondido señalando que no busca ningún protagonismo con este gesto. No piensa en si sus aspiraciones han de plantearse como una acción individual o colectiva, sino como una vía más. “No soy sólo yo. Somos un conjunto de personas reunidas que estamos colaborando”– ha remarcado.
 De hecho, a medida que pasaban los días ha habido varios jóvenes, como Álex, Gisela o Frank y muchos otros que se le han unido, tanto para debatir sus planteamiento, como para compartir la huelga de hambre. Varios vecinos también han puesto buena parte de su solidaridad para que no tuviera que dormir en la calle y contara con un sitio donde poder asearse.

Sin embargo, no puede evitar cierto desencanto en la mirada cuando se refiere a la situación de la izquierda y recuerda la imposibilidad de que las aspiraciones iniciales del 15M- movimiento del que fue parte- pudieran cristalizar en alguna alternativa política de gobierno. Considera que es lógico que se planteen muchas opciones, pero sabe que por ello también hay una gran división, "mientras que la derecha siempre actúa unida" – subraya.

A parte de ésto, también deja asomar su decepción en relación a la actitud de la mayoría de los medios de comunicación, algo que ha sentido como una censura por parte de los poderes fácticos, una manera más de silenciar el creciente descontento ciudadano, como resaltaba en la declaración con la que el pasado día 21 de noviembre ponía fin a esta huelga de hambre.  A pesar de ello, Jorge y sus compañeros han sido fuertes y se han mantenido firmes frente a numerosos intentos de desalojo por parte de la Policía. Denuncian también que se les ha amenazado incluso con multas por desobediencia civil, por no querer retirar los carteles informativos sobre su causa. Sin embargo, este joven no olvida a los que sí han estado cubriendo la noticia. "Medios alternativos, como Periodismo Digno, estuvieron acompañándome a través de toda esta lucha" – recuerda.

Aunque era consciente de que el Gobierno no iba a dimitir porque él dejara de comer, sí que, haciendo balance, desea que al menos su esfuerzo haya servido para alimentar la chispa que consiga hacer reflexionar, sembrar en la conciencia de las personas que han conocido esta causa una semilla de esperanza y la posibilidad de cambio. Sabe que ha conseguido una unión desde el corazón de muchas personas, como él lo define.

Después de despedirse el 23 de noviembre de todos los que le han seguido y apoyado en una emotiva concentración en la Puerta del Sol, Jorge ha pasado unos días de descanso en Bilbao, pero este fin de semana ya ha vuelto a Madrid. Ahora tiene previstos varios proyectos de colaboración con diversas protestas contra los recortes, así como participar en una recogida solidaria de alimentos y su posterior entrega a las familias que con más urgencia lo necesiten.

Jorge seguirá con su lucha por despertar en nuestra sociedad la necesidad de transformar nuestra realidad, que implica una imprescindible participación e implicación política para que la cuidadanía recupere el protagonismo que merece. Parafraseando el lema que le ha acompañado durante todo este tiempo: lo que no sirve de nada es no hacer nada.



@ardeipalatnac

24 de noviembre de 2013

S.O.S Solidaridad



Prácticamente todos los días paso por el metro de Ciudad Universitaria e invariablemente,  al subir las escaleras que conducen a  la calle, fijo mi mirada en el cartel publicitario que anuncia la nueva Campaña de Cruz Roja para donar sangre. “Luego vendré a informarme, me digo; “Mañana sin falta me paro “o “Tengo mucha prisa por llegar a clase”.

Es muy fácil buscar excusas. Es  muy fácil dejarlo para mañana sabiendo que no será nunca. No caemos en la cuenta de que con un solo gesto solidario, podemos ayudar a mucha gente. Hasta que no nos afecta en primera persona no nos damos cuenta de la magnitud del problema que plantea la falta de sangre en los hospitales. ¿Se imaginan que su vida dependa de una de esas donaciones y no llegue? Nos acordaríamos entonces de todos aquellos momentos en los que pasamos por delante y no nos paramos ni siquiera a reflexionar un poco sobre el  asunto.  

Al igual que ocurre con las donaciones de sangre, tan al alcance de nuestra mano, pasa con otros muchos problemas que afectan a millones de ciudadanos. Solo reaccionamos de una manera instintiva ante las grandes catástrofes retransmitidas a través de los medios de comunicación,  en las que vemos estremecedoras imágenes de niños pidiendo ayuda, agua o comida, que nos parten el corazón. Reaccionamos en un primer impulso e intentamos ayudar. Sin embargo, con el paso de los días, olvidamos la catástrofe aunque el problema persista durante muchos años.
Así lo demuestran los datos. Por ejemplo, según subraya El País,  en cuanto a la catástrofe en Filipinas “desde primera hora del lunes hasta bien entrada la tarde del miércoles, Médicos sin Fronteras (MSF) reunió 750.000 euros en donativos en España destinados a las víctimas del tifón a través de su web y por teléfono”. Pasados los primeros días, y pasadas las imágenes de actualidad, nuestra solidaridad disminuye rápidamente y la catástrofe humanitaria cae en el olvido.
Podemos buscar otras muchas excusas. El que usamos los donativos para acallar nuestras conciencias,  ya que nos sentimos culpables por vivir en países desarrollados y las catástrofes ocurren en países pobres. Quizá, no siempre los donativos a ONG o asociaciones sin ánimo de lucro llegan al destino deseado, puesto que en algunas ocasiones pueden enmascaran negocios dudosos.
Finalmente, sin embargo, si queremos que las cosas mejoren, es fundamental ser solidarios en el día a día. También ante las grandes catástrofes, pero sobre todo en los pequeños problemas cotidianos que tenemos más cerca. ¿Quién no tiene al lado alguien necesitado, no solo de dinero sino también por ejemplo, de compañía o afecto? Los caminos largos se recorren con pasos cortos. Los buenos actos cotidianos nos pueden llevar muy lejos.  

20 de noviembre de 2013

El gobierno nos pone el bozal






El anteproyecto de ley de seguridad ciudadana con la que Rajoy supuestamente pretende velar por la seguridad y la libertad es un claro “ver, oír y callar”, de esos que tu madre te suelta cuando eres pequeño mientras los mayores están hablando.

Esta nueva ley no es más que otro intento del gobierno por reprimir y coartar a la sociedad de sus libertades democráticas.

Ante los ladridos de una ciudadanía cabreada por despidos, bajada de sueldo, atropello de lo público, una Familia Real ladrona, corruptelas políticas, una ley electoral de risa, una justicia de broma e infinidad de asuntos más, Rajoy ha decidido echar mano del bozal.

La calle es de la policía y del gobierno señores, no de la ciudadanía, no se equivoquen. El orden y la disciplina deben reinar en nuestro país en pro de la marca España. 
Así lo quiere el ministro de Interior: Jorge Fernández Díaz, que para tal fin ha diseñado multas disuasorias para amansar a las fieras, convirtiendo conductas tipificadas en el código penal como faltas en infracciones administrativas graves.

Si haces un escrache al político corrupto de turno, aflojas 600000, qué encima te plantas un gorrito por ser noviembre 30000 más, qué grabas cómo antidisturbios  te tiran pelotas a la cabeza en una manifestación y te dejan tuerto: otros 600000 por ir de listillo y si te enfadas con él un poquito y te acuerdas de sus antepasados: 30000 más. No se os ocurra tampoco concentraros frente a las instituciones del Estado, estará criminalizado en menos que canta un gallo.

A la derecha no le gustan las formas de protesta ciudadana  surgidas a raíz del 15M y mucho menos su difusión. Como alternativa proponen manifestarse de forma silenciosa, sentaditos en el sofá para no hacer ruido, en lugar de #TomalaCalle, el lema de protesta será: #TomatuCasa.

Dios quiera (y no esté de parte del gobierno del PP) que la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, como en su momento la 'ley Corcuera' (la norma socialista que el Ejecutivo está modificando y que data de 1992) también sea tumbada por el Tribunal Constitucional.

17 de noviembre de 2013

El precio de la exclusión

Paisaje de serie y cemento a última hora de la tarde de un sábado frío y lluvioso del otoño madrileño. El centro plagado de transeúntes, barullos de música y amigos reunidos en torno a cafeterías y bares. Espléndidas rutinas de fin de semana entre las que se cuelan otras realidades silenciosas y atropelladas por el desinterés de nuestras prisas y la fuga de nuestra marcha. La mendicidad, siempre mal ubicada para las instancias municipales, aparece diseminada como un mapa de estrellas parpadeantes sobre el agujero negro de nuestra indiferencia, a medio camino entre la locura y ninguna parte. Para quien deambula habitualmente por las castizas aceras es tan familiar como el oso y el madroño, tan tradicional como el chotis, tan frecuente como la llegada del metro y tan común como la mala suerte. Desde la Puerta del Sol hasta Gran Vía, en una estación del subterráneo,  al cobijo de un portal o en el umbral de un cajero automáticamente deshumanizado, los indigentes se dibujan ante nuestros ojos cual farolas, incrustados en el mobiliario urbano.

Todo el mundo se lava las manos, excepto para recaudar. El gobierno municipal de Ana Botella, con el anuncio de una ordenanza de convivencia que aprobará en 2014, prevé multas de 750 a 3000 euros por infracciones tan depravadas como ofrecerse a limpiar parabrisas en un semáforo o pedir limosna ante un centro comercial. La tan manida hipocresía legal se muestra implacablemente despiadada ante un problema de historias descorazonadas y angustias a la intemperie. Según FEANTSA (federación europea que lucha contra el sinhogarismo), se calcula que, sólo en Madrid, más de 2.000 personas duermen en la calle cada noche. Tristemente, la contundencia de este naufragio social es ajena a los piratas del consistorio, más centrados en reducir cifras de pobres a base de multas eurolamentables. En su esfuerzo por tratar de disuadir de  la indigencia, como si hubiera alternativa, parece que creyeran que pueden suprimir a los sintecho con una goma de borrar.

Donka es una indigente búlgara que mendiga atención y ayuda con la mirada perdida en este infinito de incomprensión. Ante la desidia y el maltrato institucional que la criminaliza, y sin apenas hablar nada de castellano, sólo le queda esperar algo de anónima solidaridad. "Crea ilusión", "comparte alegría" son los eslóganes que anuncia la franquicia en la que se resguarda. No todo está perdido cuando todavía hay personas comprometidas que tratan de auxiliarla.


@ardeipalatnac


 
 
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